Biografía
El ciudadano ejemplar de Omsk, Serguéi Rygaev, en la primavera de 2024 fue recluido en un centro de detención preventiva. Se le acusó de extremismo únicamente por su fe. El tribunal lo sentenció a trabajos forzados, pero poco después la apelación envió al creyente a una colonia penitenciaria por seis años.
Serguéi nació en 1971 en la stanitsa Nizhnekundryuchenskaya, región de Rostov. Tiene una hermana mayor. En 1972 la familia se mudó a Kurgán.
De joven, Serguéi practicó lucha clásica y motocross. Después de terminar la escuela, ya en Kurgán, se graduó de la escuela técnica de construcción y más tarde adquirió habilidades como techador y en otros oficios de la construcción. Sin embargo, la mayor parte de su vida, hasta su arresto, trabajó como hojalatero.
Serguéi empezó a reflexionar sobre el sentido de la vida y la justicia en la sociedad tras regresar del servicio militar. Poco después conoció a los Testigos de Jehová, comenzó a estudiar la Biblia y llegó a creer en Dios. En 1993 decidió seguir el camino cristiano.
En 1995, Serguéi se casó con Oksana, quien comparte sus creencias religiosas. La pareja tiene un hijo adulto, que se graduó de la escuela con medalla de oro y, al igual que su padre, trabaja como hojalatero. En su tiempo libre estudia inglés y tártaro, así como programación. En 2006 la familia se mudó a Omsk.
A Serguéi le gusta pescar y también es un apasionado recolector de setas. Disfruta correr, andar en bicicleta y visitar la sauna. Oksana disfruta la lectura, toca instrumentos musicales y también practica voleibol. Juntos organizan veladas con amigos —cantan, bailan, participan en concursos—. A la familia también le gusta pasar tiempo en la naturaleza.
El estrés por el registro y el arresto de su esposo afectó negativamente la salud de Oksana. Además, perdió la posibilidad de impartir clases de matemáticas en línea, ya que sus dispositivos electrónicos fueron confiscados. Durante todos los años de matrimonio, rara vez se separaron por más de un par de semanas, y tras el arresto se les prohibió verse y comunicarse por teléfono.
Familiares, amigos, colegas y vecinos de Serguéi no comprenden por qué lo persiguen. Lo conocen como una persona pacífica, complaciente y un trabajador ejemplar.
